domingo, 3 de febrero de 2019

Los balcones de las Casas Colgadas se van a recuperar y poner en valor para utilizarlos como terrazas del futuro restaurante

El alcalde de Cuenca, Ángel Mariscal, acompañado de los tenientes de alcalde de Urbanismo, Julián Huete y de Cultura y Turismo, Marta Segarra, han visitado las obras de rehabilitación y acondicionamiento de las Casas Colgadas como restaurante.
Los balcones de las Casas Colgadas se van a recuperar y poner en valor para utilizarlos como terrazas del futuro restaurante
Ángel Mariscal ha visitado las obras que recuperará uno de los mejores espacios gastronómicos de España
Mariscal, tal y como recoge El Liberal de Castilla, ha relatado las diferentes etapas por las que han pasado hasta el inicio de las obras: “Una vez que fuimos conscientes de que las Casas Colgadas necesitaban una profunda rehabilitación, tras más de 50 años y de que Cuenca no podía permitirse perder un espacio gastronómico de primer nivel, nos propusimos recuperar la cesión del edificio que se hizo en la pasada legislatura, para la que hemos tenido la máxima colaboración. Posteriormente buscamos financiación para la redacción del proyecto de obras y una vez que la tuvimos, recurrimos también al Consorcio de la Ciudad de Cuenca para que subvencionase las obras. Esta fase ha sido la más compleja y duradera”.
El proyecto fue redactado por la SRL Redondo Soria Arquitectos, contando con chefs y profesionales del equipamiento de restaurantes; es una intervención que respeta el patrimonio y la arquitectura vernácula, teniendo en cuenta para el diseño de los comedores, los espacios y artistas que forman el Museo de Arte Abstracto Español. También se contemplan los trabajos necesarios para la rehabilitación de la envolvente del conjunto arquitectónico: fachadas, carpinterías, balcones y cubiertas que presentan un gran número de patologías y alto grado de deterioro.
El nuevo restaurante tendrá más espacio para el público que el antiguo Mesón Casas Colgadas y tendrá una capacidad para 100-120 comensales, será más funcional,  accesible y eficiente energéticamente. Los visitantes tendrán nuevas vistas a la plaza de Ronda y a los rascacielos del barrio de San Martín junto a unas mejores vistas de la Hoz del Huécar, puente e iglesia de San Pablo y el Parador. Los comensales tendrán la sensación de estar sobre la hoz, al estar los comedores más integrados con los balcones y que dispondrán de alguna mesa. El nuevo restaurante será un nuevo foco de atracción de visitantes.
Los trabajos de recuperación de las Casas Colgadas se suman a la veintena de proyectos y obras que ha llevado a cabo el Consorcio, presidido por el Ayuntamiento de Cuenca, en los últimos cuatro años por importe de 11 millones de euros, ha recordado el primer edil, quien ha apuntado que en unos meses, conforme estén las obras más avanzadas, se publicará el pliego de condiciones para adjudicar la explotación del nuevo Restaurante Casas Colgadas, en cuya redacción colaborará la Academia de Cultura Gastronómica de Castilla-La Mancha.
Cuando finalicen las obras, el nuevo restaurante Casas Colgadas devolverá el esplendor al edificio más emblemático de Cuenca que se convertirá en uno de los mejores espacios gastronómicos de España, algo que nunca debió dejar de ser.
Esta actuación tiene un plazo de ejecución de 6 meses y supone una inversión de 958.741 euros a los que hay que sumar el coste del proyecto. Los arquitectos Miguel Ángel y Javier Redondo han explicado que el proyecto tiene como principales características: el respeto al patrimonio; el concepto espacial interior, basado en el propio Museo de Arte Abstracto Español, vinculando ambos espacios; la recuperación, optimización y nuevos usos con mayor flexibilidad de espacios para dotar al programa de mayor superficie y mayor rendimiento empresarial con el fin de dar viabilidad a la intervención y el mantenimiento de la misma en el tiempo.
Todas las salas o espacios de atención al público serán autosuficientes, el comedor del Rey, comedor Sala Negra, comedor transparente junto a la Cocina y comedor Sala Blanca. Dispondrán de almacenaje, conexión con cocina, sala de espera, bodega, etc. El diseño de instalaciones está basado en criterios de eficiencia, ergonomía y bienestar.
El edificio tendrá un segundo acceso al público con accesibilidad en las dos entradas al comedor principal mediante un elevador y dentro de los condicionantes implícitos de este conjunto arquitectónico protegido y del entorno.
Las mejoras energéticas consistirán en trasdosados perimetrales que mejorarán el aislamiento, evitarán rozas para el paso de instalaciones, darán planeidad, facilitarán y acelerarán considerablemente los trabajos interiores; además, mediante cámara ventilada se evitarán humedades y tendrán un sistema de climatización eficiente que dota de mayor confortabilidad.
El proyecto recoge también mejoras en carpinterías; se eliminarán las instalaciones en artesonados de madera, empleando los trasdosados y suelos como elementos soporte donde disponer la iluminación y resto de instalaciones, dejando libre de estos elementos el artesonado de madera. Los cableados de instalaciones en exterior se ocultarán, en especial la iluminación decorativa, que se quedará insertada en las piezas de los vierteaguas y en el propio pavimento del balcón.
Los balcones se van a recuperar y poner en valor para utilizarlos como terrazas del futuro restaurante, existiendo la posibilidad de colocar puertas balconeras correderas y abatibles de madera, posibilitando dejar abierto todo el hueco de fachada cuando lo permita la climatología, haciendo que todos los comensales tengan una sensación próxima a comer en el propio balcón y parezca que está volcados sobre la hoz.

lunes, 28 de enero de 2019

Hallada en la Catedral de Cuenca una excepcional pintura del Renacimiento

Cuando se celebra la Fiesta de san Julián, segundo Obispo de Cuenca y se cierra solemnemente el Año Jubilar 2018, el Cabildo Catedralicio hace público el hallazgo de la pintura sobre tabla del siglo XVI en el retablo de la Capilla del Arcipreste Antonio Barba en la basílica conquense, que a partir de este día ya podrá contemplarse y que próximamente será restaurada.
Hallada en la Catedral de Cuenca una excepcional pintura del Renacimiento
Se trata de una inédita pintura sobre tabla de 1567 con la imagen de San Julián vestido de Pontifical en el retablo de la Capilla del Arcipreste Barba
La Capilla, ta y como informa El Liberal de Castilla,  fue construida y dedicada a San Julián por el Arcipreste de Cuenca y Canónigo de la Catedral, D. Antonio Barba el año 1569 y se encuentra junto a la Capilla Vieja de San Julián. Posee una espléndida portada renacentista del arquitecto Andrés de Vandelvira de 1568 y una fantástica reja de Hernando de Arenas fechada también en ese año. En su interior el Arcipreste la dotó con un retablo renacentista también de ese mismo año pero que en 1795 se transformó, al gusto de la época, en un retablo barroco. Su parte central hasta ahora albergaba un lienzo de San Julián recibiendo la palma de manos de la Virgen, copia del siglo XVIII del de Andrés de Vargas de la Capilla de la Virgen del Sagrario.
El Cabildo de la Catedral, gracias a las aportaciones del Club VIP, del que ya forman parte 150 miembros y que se destinan exclusivamente cada año a la restauración de obras de arte, había decidido para el año 2019 acometer varias restauraciones, entre ellas la restauración de este lienzo barroco. El Lunes Cultural de la Catedral tenido el pasado 14 de enero había sido dedicado precisamente a la presentación de las Obras restauradas por el Club VIP Catedral de Cuenca en 2018. Al tiempo que el director y capellán del templo catedralicio explicaba el proceso de restauración y mostraba las obras restauradas Cristo Crucificado de Vicente Carducho, 1622 y Resurrección de Cristo, atribuido a Francesco Solimena, siglo XVII; se presentaban también las obras a restaurar en 2019, entre ellas, el deteriorado lienzo de San Julián, del siglo XVIII, de la capilla del Arcipreste Barba.
Fue el pasado martes día 22 de enero, al realizarse los estudios previos al desmontaje de este lienzo,  cuando el profesor Luis Priego, restaurador que viene colaborando y asesorando al Cabildo desde hace más de veinte años en estas tareas y el propio director de la Catedral Miguel Ángel Albares, ayudados por el técnico del templo Ángel Zornoza, quienes apreciaron que el lienzo había sido claveteado en sus márgenes a un soporte rígido de madera y que a lo largo de toda su extensión se encontraba soportado por una tabla en su parte posterior. Se procedió al desclavado controlado de sus márgenes y se apreció que bajo ese lienzo aparecía una tabla pintada. Poco a poco el hallazgo fue dejándose apreciar hasta descubrirse íntegramente la tabla posterior en la que se encontraba la inconfundible imagen de San Julián vestido de Pontifical, tabla que pertenece al retablo original renacentista y que desde 1795 había quedado oculta por este lienzo del  siglo XVIII.
Una vez descubierta la tabla original del siglo XVI que ocupa toda la parte central de este retablo se observó que se había pintado sobre ella un marco blanco en el que se había claveteado el lienzo del siglo XVIII pero que la obra original se encontraba en toda su integridad, eso sí, con manchas de gotas de pintura, ligeras pérdidas, polvo y humos. No obstante, la obra original permanecía intacta y es posible su recuperación y restauración. La tabla fue presentada en un primer momento al Obispo de la Diócesis Mons. José María Yanguas y al Deán Presidente del Cabildo José Antonio Fernández, así como a los miembros del Cabildo de la Catedral quienes se congratularon de este hallazgo.
La obra hallada San Julián vestido de Pontifical, es una obra que, a falta de estudios documentales más precisos, podemos fechar en 1567, época en la que este retablo ya se encuentra instalado en la Capilla. Obra inédita pero de la que Antonio Ponz, en su ‘Viage de España’, ya daba cuenta de haber visto. El académico visitó la Catedral de Cuenca antes de 1772 y al describir esta Capilla, antes de su transformación decía: “En otra capilla inmediata (a la capilla Vieja de San Julián) se ve una pintura en tabla, aún más antigua que la antecedente; pero que tiene expresión, y dignidad, y es San Julián sentado en trage episcopal. Es muy bella la arquitectura de este altar con dos columnas corintias, y su cornisamento”.
El Archivero Capitular Antonio Chacón, a su vez, ya ha investigado sobre dos noticias acerca de esta Capilla y sus avatares. La primera de ellas en el Libro de Visitas de 1567 con fecha de 1 de septiembre donde se describe así el altar original: “ay un altar nuevo y muy bueno, de pincel muy bien guarnecido en la pintura del señor San Julián, que está arrimado al dicho altar a la pared, y debaxo del altar unos cajones de noguera que sirven de alar y de tener los ornamentos… con aldabones y cerraduras”. Este interesante dato nos ha permitido fechar la pintura, por tanto, en 1567. El otro de los interesantes datos obtenidos por el Archivero es del Libro Inventario de 1793 donde se describe exactamente como se remoza la capilla. Incluso allí se especifica que “se clava el lienzo de San Julián con tachuelas al cuadro antiguo” al tiempo que se dan cuenta de los trabajos de la nueva decoración del retablo del XVI al nuevo gusto de la época que hacen los artesanos Pascual López y Antonio Malloli.
Así la Catedral y el patrimonio conquense están de enhorabuena al recuperar una obra de gran formato, (1,88 x 1,60 m), del siglo XVI, que próximamente, previos los correspondientes Proyecto de Restauración y la Autorización de Patrimonio, el Cabildo de la Catedral restaurará gracias al Club VIP de la Catedral de Cuenca. Ya se han establecido los primeros contactos con los responsables de Patrimonio de la Junta de Comunidades informándoles de este hallazgo e invitándoles a conocerla. Al tiempo, el pasado viernes la Catedral invitaba a conocer la obra ‘in situ’ al profesor Pedro Miguel Ibáñez, historiador del arte y el más eminente estudioso y conocedor del renacimiento, en concreto el conquense, quien también está ya colaborando en esta apasionante investigación.
En la obra San Julián vestido de Pontifical puede apreciarse al segundo Obispo de Cuenca, en actitud sedente, enmarcado por una extraordinaria arquitectura renacentista, en la que observamos además el pequeño escudo del Arcipreste Barba incorporado a ella. Vestido con capa pluvial, mitra y báculo, San Julián bendice con su mano derecha en la que encontramos dos anillos, y con la izquierda, con otros dos anillos, sustenta el báculo del que pende en su nudo superior un ‘panniculus’ o sudario liviano de tejido transparente que cae hasta la mano que empuña el báculo y vuelve a caer nuevamente hasta su pierna. La mitra, ricamente adornada, muestra dos medallones con las figuras de dos Evangelistas, puede apreciarse claramente a San Lucas. La capa pluvial, adornada a la manera del XVI, muestra en su hombro derecho la imagen de Santa Lucía, y a la izquierda la de Santa Catalina y San Antonio de Padua, y esta decorada con un rico brocado. Pueden apreciarse asimismo los típicos cestos de mimbre, como se acostumbra en la iconografía de este santo, a su derecha dos cestos ya acabados sobre un mueble renacentista y a su izquierda en el suelo, mimbres y un cesto en su proceso de fabricación.
A falta de mayores precisiones documentales y de la información que pueda suministrarnos la propia obra en el proceso de desmontaje y restauración, podemos afirmar que nos encontramos ante una extraordinaria pintura del renacimiento conquense y quizá muy próxima al taller de los Gómez. La presencia de Gonzalo Gómez, hijo de Martín Gómez, está contrastada en Cuenca desde 1561 hasta 1580, y concretamente en 1561 es cuando trabaja en la pintura de las puertas del Retablo Mayor de la Catedral y en 1567 trabajaba en la misma reja de la Capilla, obra de Hernando de Arenas, dorándola y policromándola, por lo que a falta de mayores precisiones acerca de su pincelada y estilo en esta fantástica obra, podemos situarla muy próxima a él o quizá incluso atribuírsela.
A partir de este día y, hasta su desmontaje para su oportuna restauración, la obra podrá contemplarse en la Capilla del Arcipreste Barba en su estado actual.